Entrada destacada

Amor en otoño

Era la temporada de higos, Micaela había recolectado los más maduros para preparar una mermelada; llenó una gran palangana. Después de cenar...

jueves, 10 de julio de 2014

Busco esposa que me mantenga (Parte 2)

Cuando el flamante novio fue a ver al padre Cósimo, este le advirtió que no contarían con el apoyo de los padres de la muchacha y que él no quería arriesgarse a enemistarse con Don Tacho. La verdad es que el hombre y sus hijas dejaban muy buenas limosnas y además Doña Gertrudis era la presidenta de La Vela Perpetua, organización de madres dedicadas a velar por las buenas costumbres y el recato de los ciudadanos del pueblo y también aportaban buen dinero a la Iglesia.
Jerónimo entonces le aseguró al padre que no insistiría mas y se fue al pueblo cercano donde el padre Atanasio no puso objeción a la boda. Así fue como un viernes, Ignacia con el pretexto de ir a confesarse, salió de la casa a las 4 de la tarde y se dirigió al templo, pasó de largo y dos calles mas allá, Jerónimo la esperaba para irse a casar.
Esa noche en la casa de Don Tacho todo fue un caos, la niña Nachita no aparecía y se fueron al templo a buscarla, Cósimo al saber de la desaparición de la muchacha entendió todo, y para no tener líos decidió no decir nada; si el hablaba, Don Tacho le reclamaría por no ponerlo sobre aviso de las intenciones de su hija.
Cuando la noticia corrió por el pueblo al día siguiente, un caporal de otro rancho fue a avisarles que había visto a la niña con Jerónimo por el camino de San Bartolo, pero como él presumía en la cantina ser el novio de la muchacha, no pensó mal. Doña Gertrudis azotó en el piso de la impresión, Don Tacho mordía su puro como si se tratara de su ahora yerno, sus hijas y las criadas corrían de aquí para allá tratando de socorrer a la mujer en el piso.
Y como el caporal ya le había contado a su mujer, para ese momento el chisme a través de las criadas había recorrido todo el pueblo; en la cantina Rogaciano se encargó de dar la noticia, sin fijarse que iba entrando el caporal de Cutberto que de inmediato dio media vuelta y se fue a galope a contarle a su patrón.
Para medio día, la casa de los Rodas era el centro de reunión de los acaudalados del pueblo, Don Fleto y su esposa Ernestina, Cutberto y sus padres, las solteronas Justina y Petra Huerta y Rubeólo Diospadre. Los únicos que no parecían consternados eran los Chávez, su hija se había escapado con Frausto González, pobretón que, según ellos, había salido muy trabajador.
Todos ocuparon los sillones de la sala, mas algunas sillas que trajeron las criadas, esperaban a que éstas terminaran de servir limonada para las señoras y coñac para los señores hablando del clima y otras banalidades. Acto seguido, Don Fleto que no se andaba con rodeos dijo que "la cosa no era para tanto" y explicó las bondades de su yerno Frausto; Cutberto de un salto se puso en pie y contó como aquel se daba vuelo presumiendo el dinero del que ahora disfrutaba y como fingía trabajar para quedar bien con su suegro al que llamaba "viejo imbécil". e Yo jamás me expresaría así del padre de mi mujer, finalizó el novio despreciado. Don Cuchufleto estaba rojo de vergüenza y coraje y su mujer amenazaba con hacerle segunda en la lloradera a Gertrudis que no soltaba el pañuelo y gemía suavemente. Apenas Atanasio iba a tomar la palabra, cuando apareció Ana, la criada mas vieja de la casa, anunciando que en el recibidor estaban Nachita y su marido; Tacho y Trudi salieron disparados al recibidor donde Jerónimo recibió la bienvenida de su flamante suegro con un estruendoso puño en la quijada que lo dejó tambaleante mientras su suegra abrazaba a Nacha y le reclamaba su proceder inmoral.

Cutberto apareció para zarandear a Jerónimo, tenía que fingir que Ignacia le importaba, aunque también se sentía humillado por ella. Rubeólo intervino para calmar los ánimos, mientras en la sala las solteronas Huerta rezaban asustadas. Tacho ya mas calmado pidió silencio y se dirigió a su hija.

1 comentario:

  1. Sigo atrapada en la historia. Casi imaginándome una escena así en mi pueblo cuando una muchacha de familia se fugaba con el novio.

    ResponderEliminar