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martes, 22 de marzo de 2016

El aromatizante

Nadie sabía su nombre, quizás ni él mismo. Flaco, desgarbado. Ese cuerpo no sabía de higiene, al parecer desde hace años.
Una mujer  de olfato exagerado lo apodo El Aromatizante, cuando en una ocasión el sujeto en cuestión entró al abarrote donde ella se encontraba, recorrió el lugar y salió sin comprar nada. Pero dejó un marcado olor mezcla de cebolla, ajo,  vinagre, cominos y mugre.
El tendero, un tipo bastante cínico, se reía sin disimulo de la cara de "fuchi" y tono verde de la mujer al percibir todos esos aromas.
El aromatizante siempre estaba parado en la esquina, afuera del abarrote. Esperaba a los clientes que compraban cerveza para pedirles una lata o dinero. A veces se peleaba a golpes con alguno que le negaba la ayuda.
Un día, llegó un sujeto elegante al abarrote, entró y compró cualquier chuchería, salió y le dio un par de monedas al loco y apestoso. En su auto se quedó mirándolo y cuando no se dio cuenta le tomó algunas fotografías con su celular.
El tendero se fijó en eso y pensó que el tipo pensaba subirlas a alguna red social para burlarse del aspecto del aromatizante.
Pasaron dos semanas cuando el hombre regresó pero esta vez acompañado de una mujer bastante parecida al aromatizante pero limpia y elegante.
Resultó ser su hermana; él la reconoció y aceptó acompañarlos. No se supo nada hasta pasados seis meses.
Un día de esos, llegó al abarrote un auto deportivo, nuevo, descendió un elegante y espigado hombre con una enorme caja de regalo. Entró y se la entregó al tendero, le agradeció el tiempo que le soportó sus groserías y su horrible olor sin quejarse.
Elpidio Pocasangre era su nombre y apellido. Durante un accidente en carretera, murieron sus padres, su hermana resultó herida de gravedad y el salió volando metros antes de donde el vehículo se estrelló, se puso a caminar sin saber a donde ni recordar quien era. Así vivió en su ciudad natal primero como niño de la calle y después considerado como un loco. Hasta el día que el abogado de la familia lo vio y encontró el parecido con su clienta.

Sigue siendo el aromatizante pero ahora porque acostumbra a bañarse diario y rociarse de pies a cabeza con carísimas lociones.

1 comentario:

  1. Híjoles mi Cuquis, me quedé con ganas de que la ñora que le hacía el feo a "Elpi" se enamorara de él. Buenísima historieta, imaginé a todos los personajes.

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