Nadie sabía su
nombre, quizás ni él mismo. Flaco, desgarbado. Ese cuerpo no sabía de higiene,
al parecer desde hace años.
Una mujer de olfato exagerado lo apodo El Aromatizante,
cuando en una ocasión el sujeto en cuestión entró al abarrote donde ella se
encontraba, recorrió el lugar y salió sin comprar nada. Pero dejó un marcado
olor mezcla de cebolla, ajo, vinagre,
cominos y mugre.
El tendero, un tipo
bastante cínico, se reía sin disimulo de la cara de "fuchi" y tono
verde de la mujer al percibir todos esos aromas.
El aromatizante
siempre estaba parado en la esquina, afuera del abarrote. Esperaba a los
clientes que compraban cerveza para pedirles una lata o dinero. A veces se
peleaba a golpes con alguno que le negaba la ayuda.
Un día, llegó un
sujeto elegante al abarrote, entró y compró cualquier chuchería, salió y le dio
un par de monedas al loco y apestoso. En su auto se quedó mirándolo y cuando no
se dio cuenta le tomó algunas fotografías con su celular.
El tendero se fijó
en eso y pensó que el tipo pensaba subirlas a alguna red social para burlarse
del aspecto del aromatizante.
Pasaron dos semanas
cuando el hombre regresó pero esta vez acompañado de una mujer bastante
parecida al aromatizante pero limpia y elegante.
Resultó ser su
hermana; él la reconoció y aceptó acompañarlos. No se supo nada hasta pasados
seis meses.
Un día de esos,
llegó al abarrote un auto deportivo, nuevo, descendió un elegante y espigado
hombre con una enorme caja de regalo. Entró y se la entregó al tendero, le
agradeció el tiempo que le soportó sus groserías y su horrible olor sin
quejarse.
Elpidio Pocasangre
era su nombre y apellido. Durante un accidente en carretera, murieron sus
padres, su hermana resultó herida de gravedad y el salió volando metros antes
de donde el vehículo se estrelló, se puso a caminar sin saber a donde ni
recordar quien era. Así vivió en su ciudad natal primero como niño de la calle
y después considerado como un loco. Hasta el día que el abogado de la familia
lo vio y encontró el parecido con su clienta.
Sigue siendo el
aromatizante pero ahora porque acostumbra a bañarse diario y rociarse de pies a
cabeza con carísimas lociones.
Híjoles mi Cuquis, me quedé con ganas de que la ñora que le hacía el feo a "Elpi" se enamorara de él. Buenísima historieta, imaginé a todos los personajes.
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