Crisálida Campoyermo y su marido Ranulfo Geniobravo vivían en una colina, la más alta del pueblo. Tenían su propia huerta y algunos animales de granja.
Ranulfo había heredado algo de dinero de su abuelo, así que vivían prácticamente de los intereses que éste generaba y de la venta de animalitos.
Frente a la casa solo había campo abierto y una colina más elevada, que era ocupada por un panteón que databa de la época de la Revolución Mexicana.
Aquel lugar era punto de discusión entre los habitantes; muchas veces, en día de muertos, los pobladores pedían permiso a Ranulfo para acampar fuera de la casa y poder observar si había algún movimiento extraño en el viejo panteón. Nadie se atrevía a acercarse, decían los más viejos que las estatuas que éste contenía eran personas que se atrevieron a meterse en esos terrenos y quedaron convertidas en piedra. Era llamado por ello el panteón de Medusa; monstruo mitológico griego con serpientes por cabellera que convertía en piedra a quienes se atrevían a mirarla a los ojos.
Muchos intentaron grabar en video lo que ahí sucedía la noche del primero al dos de noviembre, pero siempre obtenían archivos dañados y nada de imagen.
Todos veían, inclusive con binoculares, desde el frente de la casa de los Geniobravo como al filo de la medianoche los espíritus de los "habitantes" del panteón salían de sus tumbas y merodeaban alrededor de las estatuas que parecían estremecerse e intentar escapar de su inmovilidad.
Este año, llegó una periodista americana, Créatif Bondz, dispuesta a aclarar el misterio de ese lugar.
- Buscar al señor Genius Brravo.
- Yo soy Miss, pa que soy bueno.
- Me necesitar su permiso para filmar camposanto.
- ¡Uuh! Miss, puede usted filmar lo que quiera, pero nadie ha obtenido nada, los videos se borran o se dañan.
- Intentaré.
Miss Bondz se instaló a un lado de la entrada, más allá del jardín frontal, tratando de mantenerse en terrenos de Ranulfo, pero lo más cerca a la colina maldita. Venía acompañada por un camarógrafo y dos utileros que montaron sendas y equipadas casas de campaña. Esa noche, Crisálida les invitó a cenar y ofreció café cargado para que no les diera sueño.
A eso de las once de la noche, cuando Créatif y su equipo ya tenían todo listo, empezaron a llegar los vecinos que ya sabían de su presencia. Uno de ellos hasta telescopio cargaba.
A las 12 en punto, el espectáculo comenzó. Siluetas blancas salían de las tumbas, se reunían en grupos de tres o cuatro y se acercaban a las estatuas que comenzaban a vibrar, de la colina llegaba un viento helado, sepulcral que calaba hasta los huesos y el silencio era impresionante.
El camarógrafo filmaba atentamente mientras los utileros tomaban fotos con cámaras digitales muy modernas con enormes teleobjetivos. Créatif usaba una serie de viejas cámaras de rollo con modernos lentes adaptados a ellas para hacer acercamientos.
Cuando comenzó a salir el sol, los fantasmas regresaron a sus tumbas. La periodista se dirigió a su casa de campaña a revelar los rollos y sus acompañantes comprobaron con tristeza que nada habían captado, ni fotos ni video.
- Oh my God! - Gritó la mujer, los vecinos que esperaban se arremolinaron fuera de la casa de campaña mientras el hombre cámara y los utileros intentaban entrar. Bondz salió con las fotografías impresas, usar cámaras viejas había resultado. Todos se pasaban fotos y emitían expresiones de asombro.
Las imágenes mostraban lo visto durante la noche, pero todos los fantasmas tenían cabeza de medusa. Eso no era visible ni con el telescopio que llevaron.
Más tarde, después de un copioso desayuno en la cocina de Crisálida y sin ánimos de dormir, el grupo se dirigió a la ferretería del pueblo y compraron toda la cuerda que tenía.
Se pasaron el resto del día tratando de hacer una larga cuerda con aros para cada uno, es decir, cuatro.
Al día siguiente le pidieron a Cris y Nulfo que los ayudaran a mantener la cuerda sujeta desde su propiedad mientras ellos se adentraban en el camposanto maldito.
- If usted Mister Nulfo ver que somos rocks, jale cuerda tráiganos y llame a este number please. -Dijo Miss Bondz.
Cada uno llevaba una cámara de rollo y pliegos de papel de trazo que le pidieron a Crisálida, los que usaba para hacer los patrones de la ropa que ella misma elaboraba, lápices y unos antifaces, de esos para dormir.
Con los antifaces en la frente comenzaron a caminar, amarrados a la larga cuerda que los Geniobravo vigilaban. Hicieron un alto para cubrirse los ojos y continuar casia ciegas, solo podían ver el suelo que pisaban. Un utilero tropezó por lo que todos terminaron en el piso y siguieron gateando, cuando llegaron a la zona de estatuas, tomaron fotos hacia ellas tratando, sin ver, de enfocar sus caras.
Siguieron avanzando hasta llegar a lo alto de la colina, una tumba muy grande coronaba la cima pero algo hundida por lo que no era visible desde la casa. Bondz toco la superficie de la misma y se dio cuenta que había algo escrito en ella, con el papel de trazo y los lápices fue rayando para obtener una especie de copia del texto, tomaron fotos y regresaron.
A esa hora el pueblo sabía de la incursión exitosa y estaban congregados en el frente de la casa junto con los Geniobravo esperando que revelaran las fotos y mostraran sus hallazgos.
Pasaron casi dos horas de suspenso, solo escuchaban susurros y el sonido del papel fotográfico que los periodistas se pasaban de mano en mano.
Por fin salieron a compartir lo encontrado.
Los más viejos del pueblo casi se infartan cuando comenzaron a reconocer personas que desaparecieron del pueblo entre las imágenes de las estatuas. La sorpresa más grande fue poder leer el texto de la tumba principal del camposanto maldito.
"Aquí yacen los restos del coronel Filiberto Villavicencio, que en vida cosechó muchos enemigos que juraron mearse en su tumba. Para ellos dejo esta imagen del monstruo ctónico medusino, para que al acercarse y mirarla a los ojos, se conviertan en piedra."
Efectivamente, las fotografías de la tumba contenían la cabeza de medusa en el cabezal de la misma, parecía mirar a todos lados, lo que hacía suponer que no era necesario acercarse para verla y quedar convertido.
La noticia tuvo relevancia mundial.
Atrevidos reporteros llegaron con un helicóptero a sobrevolar el cementerio, pero miraron a Medusa y la nave terminó estrellada más allá de la colina con los restos de estatuas rotas que al paso de los días volvieron a ser carne y huesos.
Nadie más intentó acercarse de nuevo al Camposanto Maldito.
¡Muajajajaja!
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